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A lo largo de los años he tenido bastantes ideas de negocio. De algunas me enamoré e hice las investigaciones necesarias para ver si eran viable. En aquellas que pensaba que eran viable puse todo mi esfuerzo para crear la mejor versión posible. En cualquier caso supuso la construcción de una web impresionante, que mostrará a la perfección los servicios o productos que ofrecía. Como te puedes imaginar, esto implica tiempo y dinero. Y si eres perfeccionista [como yo solía ser], implicaba mucho tiempo y mucho dinero, porque no lanzaba la idea hasta que todo estuviera perfecto, y yo completamente satisfecho con el resultado. En aquel entonces no sabía que necesitaba un Producto Mínimo Viable.

Lamentablemente, no estoy aquí escribiendo como millonario. Muchos de esos proyectos se derrumbaron estrepitosamente. ¿Qué hice mal? ¿Dónde fallo el estupendo sistema que había montado? ¿Dónde se quedó el esfuerzo y el dinero invertido?
¿Me equivoqué en perseguir mis sueños e ideas? No. Por supuesto que no. El riesgo está en cada emprendimiento que inicias.
Visto con perspectiva mis errores ahora son obvios. Dediqué demasiado tiempo, esfuerzo y dinero en el lanzamiento inicial sin tener la más mínima idea de si mi proyecto iba a funcionar, si habrían suficientes comprados, si habría interés por parte de los clientes potenciales.

Pero no somos adivinos. ¿Qué deberíamos haber hecho? Deberíamos haber puesto en el mercado lo que se denomina Producto Mínimo Viable.

¿Pero qué es eso del Producto Mínimo Viable?

Hace ya un tiempo que leí por primera vez acerca del PMV (Minimum Viable Product MVP en inglés), y fue en el libro The 7 Day Startup: You don´t learn until you launch Puedes descargarlo en Amazon por menos de 5€

Pero empecemos por una definición sencilla de qué es el Producto Mínimo Viable. PMV es la versión de un producto o servicio que puede ser validado por el mercado con la menor inversión. Es decir, la versión más simplificada de un producto o servicio que cumple con su cometido y aporta algún valor al cliente.

Pero tampoco debemos caer en el error de dedicar demasiado poco esfuerzo antes de poner nuestro producto en el mercado. Si el valor que aporta a los usuarios es muy bajo o casi nulo tendremos también un fracaso. Tan malo es dedicar demasiado tiempo y dinero como dedicar demasiado poco. Para que un PMV cumpla con su definición deber ser simple, tener un mínimo de características que aporten valor y ponerse en el mercado cuanto antes. Un gran amigo mío lo define con esta expendida frase: Si cuando sacas tu producto al mercado no te da vergüenza, es que lo estás sacando tarde. Sabia frase.

Sólo tú eres quien decide cuales son las características mínimas de tu producto o servicio para que el mercado pueda validarlo. Como habrás adivinado, este es el punto dulce de PMV. En otras palabras, hay que cumplir con lo mínimo y las condiciones de viabilidad; y no siempre es fácil de determinar ese punto dulce. Si hay una demanda inicial de su Producto Mínimo Viable quiere decir que el mercado ha lo validado, lo cual nos llevará a mejorar y ampliarlo, sin tener que haber invertido mucho inicialmente, manteniendo el riesgo en un nivel aceptable. Recuerde: el PMV no puede garantizar el éxito, pero va a minimizar su pérdidas si su idea está destinada al fracaso.

Ahora que sabemos qué es el PMV veamos 6 beneficios de usar Producto Mínimo Viable.

1 Produce estudios de mercado válidos.

clientes compraLos clientes mienten en las encuestas. Pero no pienses que te están mintiendo intencionadamente. Miente sin saber que están mintiendo. ¿Pero esto cómo es? En varios estudios de marketing y comportamiento de los compradores se ha demostrado que las encuestas acerca la intencionalidad de compra de un producto daban resultados diferentes a los resultados finales de compra. Seguramente te ha pasado algo parecido. Enviar un mailing a tu base de datos preguntando si estarían interesados en tu nuevo producto o servicios y recibes un 60% de respuestas positivas. Inmediatamente piensas que ese nuevo producto va a ser una mina de oro. Pero tristemente el día del lanzamiento tan solo vendes un par de unidades. ¿Qué ha pasado? Simple. A tu lista de correo electrónico le gusta tu idea, en teoría. Pero cuando llegó el momento de pagar ya no gustó tanto. Muchos empresarios hacen estudios de mercado simplemente sobre el papel y jamás con un PMV, por eso tantos estudios de mercado hacen fracasar a tantos productos. El mejor indicador de la intención de compra de un producto o servicio es la propia compra en sí misma, y para ello la única herramienta fiable es sacar al mercado un PMV para ser validado.

2 Enfocas tus esfuerzos en tu Propuesta de Valor.

Imagina las posibilidades de un nuevo producto revolucionario, disruptor, como lo fue el primer iPhone. A pesar de que el iPhone hacía un montón de cosas chulas nunca antes vistas en un móvil, también hacía cosas “tradicionales” que hacían el resto de teléfonos. Eso es una realidad de los mercados: muchas empresas hacen cosas muy similares, tanto en sus modelos de negocio, como con sus productos. sin embargo es tu Propuesta de Valor la que te diferencia de tu competencia. Cuando estás creando un PMV te obligas realmente a definir tu Propuesta de Valor, obligándote a eliminar el “ruido” de características infinitas y centrarte en lo que realmente importa de tu negocio.

3 El camino más corto al feedback de tus clientes.

Tal como dice el subtítulo del libro de Dan Norris (el que mencionamos anteriormente) “No se aprende hasta que se arranca”. Puedes pensar que sabes muy bien qué es lo que quieren tus clientes, pero hasta que el producto no está en el mercado todo son conjeturas.

Mediante el análisis de datos del mundo real es posible detectar cómo tus clientes usan tu producto o servicio, y verás como hay formas de uso que no habías previsto. Sabiendo cómo tus clientes usan tu producto podrás mejorarlo de un modo eficiente y correcto. En cuanto tu producto lleve unas semanas en el mercado podrás oír qué están diciendo tu clientes de él. Escucha sus propuestas y desarróllalas. Esta es la mejor forma de crear un producto: sabiendo qué es lo que quieren los clientes de él.

Es la ventaja de usar un PMV, la información de los usuarios está disponible antes. Cuando se intenta desarrollar un producto desde cero y sin retroalimentación del mundo real, simplemente se está creando un producto que se espera que la gente necesite. Puras conjeturas.

4 El primero en el mercado a veces gana.

Jetpack para llegar a la cima cuanto antes

Tal vez hoy te despertaste con una idea maravillosa, con un unicornio para los mercados, con algo revolucionario, con un pasaporte al éxito…

Pues seguramente no. Pon los pies en la tierra. ¿Cómo sabes que otra persona no está trabajando en tu idea ya?

Habitualmente, el primero que pega, pega dos veces y tiene más oportunidades de ganar. Si tu idea es innovadora y resuelve un problema evidente, los clientes van a salir corriendo a comprarla.

Y si es así, ¿por qué esperar a mañana a comprarla? Si esperas a sacar un producto o servicio perfecto la competencia te va a adelantar por la derecha, mientras sigues añadiendo característica que ni siquiera sabes si gustarán a tus clientes.

El PMV te ayuda a sacar tu producto al mercado antes de que alguien se te adelante.

5 Probar otras áreas clave de tu negocio.

A veces un gran producto funciona inexplicablemente mal. Tal vez por un mal website, una mala campaña de marketing o por un precio erróneo. Pero a veces lo contrario también sucede: un mal producto funciona maravillosamente bien en el mercado.
Por desgracia algunos de los “engranajes” de tu negocio no pueden probarse hasta que se lanzan el negocio. Por ejemplo, tu embudo de ventas y tu lista de correos no se pueden probar adecuadamente hasta que no se tiene el producto en el mundo real; recuerda que las conjeturas sobre el comportamiento de los clientes no valen.

Sólo cuando lanzas tu producto, es cuando todo tu negocio entra en contacto con el mundo real. Eso te permitirá aislar tu puntos débiles y así mejorarlos con cada operación que realices. Recuerda que un negocio de éxito requiere de algo más que un producto de calidad. Y en muchas ocasiones el producto, al final, es lo de menos.

6 Espíritu empresarial.

Realmente no hay un modo certero de saber cuál de tus ideas tendrán éxito y cuál será un fracaso comercial. La única forma de saberlo es lanzar el producto y ver qué pasa.

Si cada proyecto que lanzas necesitan, por ejemplo, de seis meses para desarrollarlas, más de una de las ideas que tienes se van a quedar en el tintero, porque el tiempo y los fondos son limitados. Sin embargo, si pudiéramos reducir el tiempo a 7 días (como propone Dan Norris en su libro) tendríamos tiempo, energía y fondos para poder lanzar muchos más proyectos. Esto incluye incluso las ideas más peregrinas y raras que puedas tener.

Si realmente te corre por las venas sangre de emprendedor, estoy seguro que el método del Producto Mínimo Viable que encantará. Y, por supuesto, cuanto más negocios lances, más cerca estarás de dar con alguno que te reporte un gran éxito.

Ya lo cantaban Iron Maiden hace años: “Be quick, or be dead”

¿Cuáles son tus experiencias con el PMV? Comparte tus experiencias en los comentarios.